Mostrando entradas con la etiqueta Tontunadas y graciejas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tontunadas y graciejas. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de septiembre de 2012

Hacer carrera(s)


Hace poco me sucedió una de esas cosas que tarde o temprano le pasa a una mujer durante el curso de su carrera profesional: descubrí una idem en mis medias. Sin -error- recambio a mano, ¿qué hacer? Se me vinieron a la cabeza tres opciones:

-Opción A: Comprarme un par de supermercado. 
-Opción B: Lucir jamona a pelo. 
-Opción C: rajarlas del todo y poner de moda el punk en las instituciones europeas. 

"Hagan sus apuestas" - Ese fue el reto que lancé a mis amigos de las redes sociales. Y... 

(Pincha para ampliar)

Sois una panda de anarkosindicalistas de la vida. Be rock, Bruxelles.

jueves, 1 de abril de 2010

Estos belgas son unos cachondos

Hoy, 1 de abril, es el día de los Inocentes en Bélgica.  También es semana santa y el ambiente relajado de la oficina se nota. Vamos, que no hay nada que hacer. Por eso, he acogido loca de alegría una noticia sobre la reforma de la Justicia que me ha pasado mi jefe. Y ahí que me he puesto yo a redactar...
BÉLGICA-JUSTICIA
Plantean castigar el exceso de velocidad con trabajos forzados en Bélgica
Bruselas, 1 abr (EFE).- El ministro de Justicia de Bélgica, Stefaan De Clerck, ha presentado hoy un proyecto de ley por el que se podrán conmutar las penas por exceso de velocidad por trabajos forzados o de "interés general", según recogen hoy los medios belgas.
Con esta reforma de la Justicia, De Clerk ha planteado ampliar las penas que conllevan trabajos de interés general, tal como le demandaron el mes pasado los magistrados de Bruselas (...)
En principio, los delincuentes serán condenados a realizar trabajos de reparaciones en la carreteras belgas, tanto de mejora de las calzadas como de tratamiento de desechos "verdes" (como la limpieza de ramajes y hierbas) y de otras basuras orgánicas.
También se contemplan otras penas de interés general, como la instalación de cristales dobles o..... ¿¿¿¿¿¿¿¿¿Cómoooooooooooorrr???!!!

Sigo leyendo: "...dragar con una cucharilla (sopera) los canales navegables de Valonia, depurar manualmente las aguas residuales de Bruselas, cavar (con pico) el futuro túnel -aprobado el martes- de Oosterweel a Amberes, aprovisionar de carbón de madera el alto horno B de Ourgrée, soplar sobre los molinos eólicos (al menos aquellos "de una altura razonable, estipula el documento sin aportar ninguna otra precisión)"...
Inocente, inocente :)
La noticia (publicada en varios medios) aquí. 

miércoles, 3 de marzo de 2010

Casi dos meses ya...


Y la situación se agrava. ¡Socorro!

lunes, 8 de febrero de 2010

La decisión más difícil

Ayer tuve que tomar la decisión más difícil a la que me he enfrentado desde que llegué aquí.

La primera semana cometí un error de principiante: puse una lavadora oscura a medias con Donato, mi vecino de pared. El número de calcetines que introduje en el tambor era par; el que saqué, impar. No nos aclaramos de si el desaparecido ha sido engullido por la máquina en cuestión o si me lo ha fanado él. No me extrañaría, ya que yo, en un alarde de unilateralismo, le robé un calcetín a mi vez sin saber que tenía un tomate cual moneda de 100 duros. Pasado el regocijo maligno inicial, se lo devolví con el rabo entre las piernas y el talón pelado al comprobar que la bota me rascaba por el agujero, grrrrr. Hoy, tengo exáctamente seis pares y medio de calcetines. Mierda, et trobo a faltar. Vamos, que un día cualquiera, sin previo aviso...

¡Sólo tengo un calcetín limpio!

La semana anterior ya me vi en la misma tesitura y salí del apuro lavando un par a mano, al que luego le di bien con el secador hasta que aquello golía a chamusquina. Pero ayer tenía prisa porque en esta ciudad todo cierra a las 6 y necesitaba tiempo para recorrer las tiendas de segunda mano con calma en busca de mi disfraz.
Total, que me vi forzada a decidir a cuál de mis dos pies quiero más. No os creáis, no es moco de pavo. Al principio pensé que al derecho, por eso de que chuto a gol las latas de cocacola con la diestra. Sin embargo, me di cuenta que años de ritos y supersticiones sobre los pies izquierdos me hacían desconfiar de las consecuencias que podía conllevar tratar tan mal al susodicho. Hay que ver, tener miedo del propio pie.
Estaba enfrascada en estas profundas deliberaciones cuando me di cuenta de que me había calzado el calcetín automáticamente en el pie derecho. Más fácil así.

El pie izquierdo sobrevivió, pero juraría que me mira de soslayo desde entonces...
[No sé si ayer, antes de ayer o el otro día tomé, sin proponérmelo, la decisión más difícil a la que me he tenido que enfrentar desde que estoy aquí. Podría tener que ver con calcetines, pero no exactamente. Sólo sé que hoy, me gustaría escribir algo más que un chiste. Pero no puedo, no puede ser.
Semi-Intimidad compartida.... Poco más.]